¡Espera! La comida no se tira

Oct 8, 2015 0 Comments in Estilo de vida
¡Espera! La comida no se tira

La comida no se tira, pero se calcula que en Europa, se malgastan 89 millones de toneladas de alimentos comestibles cada año. Esto significa que cada europeo tira a la basura unos 179 kilos de comida al año, cifra muy preocupante dada la actual situación de crisis.

Toda la cadena alimentaria es responsable de este derroche, del agricultor al consumidor. Son los particulares los que más desperdician, un 42% del total. Nadie tiraría una de las bolsas de la compra cuando llegamos a casa, pero resulta que tiramos el 18% de lo que compramos para alimentarnos. Lo preocupante además es que el 45% de estos alimentos no tendrían porque acabar en la basura si se hubieran gestionado mejor, algo especialmente grave cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) cifra en 10.9% la población mundial subalimentada. La falta de conciencia, el mal empaquetado y la confusión con las fechas de caducidad y consumo preferente son las causas principales de este derroche.

Es un problema de gran impacto económico, social y ambiental. Disminuir el desperdicio de alimentos ocupa uno de los principales puestos en la orden del día de las instituciones europeas. El Parlamento Europeo trabaja para adoptar medidas que disminuyan el crecimiento de los desperdicios año a año. Además de medidas institucionales, en Europa existen muchas iniciativas para reducir el derroche de alimentos la plataforma Food Sharing, el movimiento Freeganismo, Comida Basura, Ciudadano 0.0 de la empresa Mahou-San Miguel, entre otros y por supuesto el papel de los bancos de alimentos es fundamental en el aprovechamiento de alimentos descartados.

El despilfarro de alimentos, además del gran coste económico, causa un grave daño al medio ambiente, los alimentos que producimos y luego no comemos son responsables del vertido de 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera, advierte la FAO.

En los hogares, una de las principales causas de desperdicio es la falta de comprensión sobre lo que dice la etiqueta de conservación, fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. Por ello quizás el primer consejo para paliar el desperdicio de alimentos seria comprender el significado de la fecha en el etiquetado de los alimentos. La diferencia entre ambas fechas parece clara, pero no lo es tanto porque según varios estudios parece que el consumidor no hace distinción entre las dos fechas y desecha el alimento que ha sobrepasado la fecha establecida.

CONSUMO PREFERENTE. Indica hasta que fecha el alimento tiene la calidad esperada, pasada la fecha puede haber perdido algunas de sus propiedades como sabor, olor o textura, pero no perjudica a la salud. Se utiliza en congelados, pasta, arroz, conservas, aceite, chocolates, legumbres, cereales, purés. Es un indicador de calidad.

FECHA DE CADUCIDAD. Indica hasta que fecha el alimento se puede consumir con seguridad, a partir de ella el producto no se puede ingerir y puede ser perjudicial para la salud, produciendo intoxicaciones. Se utiliza en alimentos muy perecederos desde el punto de vista microbiológico, como productos pasteurizados (leche, yogur, cremas), carnes, pescado o envasados al vacío. Es un indicador de seguridad.

CONSERVACIÓN. Si se abre el envase tanto la fecha de caducidad como la fecha de consumo preferente se acortan, porque estas fechas están establecidas por el fabricante según estrictos criterios sanitarios y de calidad en unas determinadas condiciones de conservación (temperatura, humedad, luz solar) recomendadas en el envase. Si el envase se abre las fechas cambian y se acortan, por ello en la mayoría de los casos el fabricante establece el tiempo y nuevas condiciones de conservación una vez abierto el envase.

La comida no se tira, no tiremos alimentos en buen estado. Como afirma la FAO «es necesario darle un uso apropiado y beneficioso a los alimentos seguros que se desechan». El desperdicio de los alimentos aumentará con el crecimiento de la población, la demanda de alimentos y el aumento de riqueza. Según Tristram Stuart autor del libro «despilfarro», con las cifras que tenemos oficiales, si cogiéramos todo lo que se tira en tiendas, restaurantes y casas particulares de EE.UU y la Unión Europea, sólo con eso tendríamos cuatro veces más alimentos de los necesarios para los millones de personas que pasan hambre en el mundo.

La industria alimentaria, los comercios minoristas y los consumidores debemos concienciarnos, tomar medidas. Unas pocas medidas de eficiencia no sólo resultarían beneficiosas para nuestro bolsillo, sino que tendrían resultados positivos a nivel mundial. Una de estas medidas es tan sencilla como conocer la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente.

Continuará!

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