Trampas de la alimentación infantil

feb 8, 2018 0 Comentarios en Conducta Alimentria
Trampas de la alimentación infantil

Hacía tiempo que quería escribir sobre alimentación infantil. Y es que es importante cuestionarnos cómo estamos alimentando a nuestros hijos, no solo desde el punto de vista de los alimentos que escogemos – que deben ser lo más frescos y menos procesados posible-, sino también de las conductas alimentarias que practicamos.

Siempre me han llamado la atención ciertos comportamientos que no fomentan los buenos hábitos de alimentación y que explico a continuación. Es importante alejarnos de ellos y crear unos hábitos alimentarios saludables durante la infancia, para prevenir así la aparición de enfermedades en la edad adulta como, entre otras, el sobrepeso y la obesidad.

  1. El menú infantil de los restaurantes

¿Os habéis encontrado alguna vez con que un niño/a no quiere comerse el menú infantil de un restaurante? Lo he vivido con mi hijo y varios de mis sobrinos, y conozco a muchos niños/as a los que les sucede lo mismo.

¿Por qué existe el menú infantil en los restaurantes? ¿No se supone que deberíamos alimentar a nuestros hijos con alimentos sabrosos y saludables? Puede que sea porque creemos que los más pequeños no saben apreciar la buena comida y el menú infantil es bastante más económico que los platos de la carta.

O porque sabemos que los platos infantiles les gustarán seguro, ya que “camuflan” los alimentos con rebozados y salsas procesadas haciéndolos más atractivos. Si escogemos un plato de pasta blanca con salsa de tomate procesada, seguramente nos ahorraremos tener que escuchar el “no me gusta” que quizás nos diría un niño/a si le servimos un plato de verduras al horno o un pescado a la brasa.

Pero como os decía, es común encontrarse con niños/as insatisfechos con esta clase de comida. Ante este escenario, mi propuesta es integrar la nutrición dentro de la educación de nuestros hijos. Si queremos adultos sanos, con un estilo de vida saludable, los buenos hábitos alimentarios han de fomentarse desde la niñez. Enseñemos a los niños/as a educar el sentido del gusto, a conocer los alimentos de calidad y bien cocinados. Seamos mayores y niños/as los que nos deleitemos con la buena comida y no olvidemos que la gastronomía forma parte de nuestra cultura. Y si acudimos a un restaurante, dejemos que los niños experimenten probando platos nuevos.

  1. La comida como premio o castigo

¡La comida no debe ser una recompensa! En mi opinión, no debemos usarla para recompensar a los niños/as, ni para demostrarles nuestro afecto, consolarles ni, incluso, castigarles.

¿Cuántas veces hemos oído la frase “te quedas sin postre porque te has portado mal” o, al revés, “si te portas bien, te compro un helado”? Evitemos que la comida se convierta en un medio de control. Además, si nos fijamos, generalmente cuando utilizamos la comida con esta finalidad, ésta suele ser comida poco saludable.

Con estas acciones lo que conseguimos es que la comida deje de ser comida para transformarse en algo emocional, y comemos por razones que no tienen nada que ver con el hambre.

El riesgo de utilizar estas conductos es que nuestros niños/as se acaben convirtiendo en adolescentes o adultos con problemas relacionados con la comida, al asociarla con las emociones, el estrés o la ansiedad.

“Hoy he tenido un día horrible, me compro una caja de donuts, porque me lo merezco”. ¡Tenemos que evitar esta relación entre comida y emociones!

  1. Los zumos o “zumitos” 

Lo peor es que ofrecer un zumo de frutas a nuestros niños/as es que la mayoría de la gente todavía lo asocia como algo saludable, porque así nos lo han hecho creer las empresas de alimentación.

¡Ojo con los zumos! Un zumo de frutas, aunque sea hecho en casa, no sustituye a una pieza de fruta. Esto se debe a que los efectos metabólicos de la fruta no tienen nada que ver con los del zumo, pues el azúcar de la fruta sin la fibra (que es como la consumimos en los zumos) está asociado a problemáticas y/o enfermedades como el síndrome metabólico, la lesión hepática, la obesidad y la caries dental.

Las desventajas de los zumos son que aportan menos fibra, más calorías y producen menos saciedad que una pieza de fruta, y que a pesar de ser una bebida con alta energía, ésta energía que proporcionan es de corta duración y viene producida por los altos niveles de azúcar que ingerimos, usualmente, de forma rápida como si estuviéramos bebiendo un vaso de agua.

Dado el creciente riesgo de obesidad en los niños/as, se aconseja eliminar los zumos de frutas de la dieta infantil, pues el aumento de las calorías que consumimos diariamente proviene de las bebidas, particularmente de las bebidas azucaradas y de los zumos de frutas.

En adultos, ya hay estudios que demuestran el riesgo de los zumos: la ingesta de dos vasos (360 ml) de zumo de naranja casero al día, puede producir un aumento de 5 kilos de peso en un año.

La fruta es un alimento sano, ¡pero cuidado con los zumos! Es preferible comerla entera.

Ahora te toca a ti, ¿qué opinas sobre este tema? ¿Y sobre los menús infantiles en los restaurantes? Espero tus comentarios. 😉

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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