Grasas y metástasis: una estrecha relación

Ene 12, 2017 0 Comments in salud
Grasas y metástasis: una estrecha relación

«Las grasas son esenciales para las metástasis», dice Salvador Aznar-Benitah, profesor de investigación ICREA del Institud de Recerca Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona) y principal investigador del grupo «Células madres y cáncer». El mes pasado la prensa anunciaba que se ha establecido una relación entre la dieta rica en grasas y las metástasis más agresivas.

Concretamente, el trabajo de este investigador remarca como las grasas pueden exacerbar la formación de metástasis en unos tipos particulares de cáncer en un modelo experimental. Si bien hasta el momento se sabía que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer, el estudio que Aznar-Benitah ha realizado en ratones ha demostrado que una dieta rica en grasas (un 15% más que el consumo normal) acelera la metástasis hasta en un 80% y hace que sea más agresiva. Este descubrimiento muestra una nueva cara del consumo excesivo de grasas saturadas, hasta ahora relacionado con el perfil lipídico (aumento del colesterol LDL) y el riesgo cardiovascular.

Para entenderlo mejor, un tumor contiene millones de células, pero tan sólo entre un 1 y un 5% de ellas tienen capacidad metastásica. Estas células expresan altos niveles del receptor de ácidos grasos CD36 y genes del metabolismo lipídico; y son únicas para iniciar metástasis. Lo que sucede si seguimos una dieta rica en grasas, en especial saturadas, es que aumenta el potencial metastásico de estas células.

¿Por qué es importante consumir grasas y cuáles debemos evitar?

Las grasas tienen funciones metabólicas esenciales y son importantes como elementos estructurales, esto no contradice la recomendación de reducir su consumo, ya que en exceso son perjudiciales para a salud. Entre sus funciones encontramos:

  • Son el nutriente que proporciona más energía (9Kcal por 1 gr).
  • Proporcionan ácidos grasos esenciales que el organismo no puede sintetizar por si mismo. Estos ácidos grasos son importantes para el desarrollo embrionario, transporte, mantenimiento de la función y la integridad de las membranas celulares.
  • Son precursoras de moléculas biológicas y hormonas.
  • Transportan a las vitaminas liposolubles.

Los alimentos contienen una mezcla de distintos tipos de grasas (saturadas e insaturadas) y es importante tener identificadas las que son dañinas. Es el caso de los ácidos grasos saturados, un tipo de grasa alimentaria que junto con los ácidos grasos trans son una de las grasas más perjudiciales para nuestra salud.

Estos son los ácidos grasos saturados predominantes en la dieta y los alimentos donde los encontramos:

  • Ácido butírico: se encuentra en la mantequilla y en la grasa de los productos lácteos.
  • Ácido láurico: se encuentra en el aceite de coco.
  • Ácido mirístico: esta presente en el aceite de coco y en la grasa de productos lácteos.
  • Ácido palmítico: lo encontramos en el aceite de palma, en la carne y en la grasa de los lácteos.
  • Ácido esteárico: presente en la grasa de la carne y en la manteca de coco.

En definitiva, las principales fuentes dietéticas de estos ácidos son los productos de origen animal (excluyendo los pescados), como la carne y sus derivados, las carnes rojas y procesadas. También se incluyen los lácteos como la mantequilla, el queso, la leche y otros productos a base de leche entera, los aceites de coco, palma y la manteca de cerdo, la bollería, la pastelería y los fritos.

El  ácido graso saturados, más común en la dieta es el ácido palmítico; de hecho, más de la mitad de las calorías que ingieren los Norteamericanos provienen del ácido palmítico, muy común en los alimentos procesados. Lo contienen muchos productos de supermercado y la comida preparada, en forma de aceite de palma; debido a que no se oxida y a que es más barato que el de oliva o el de girasol.

Identificación de las grasas en las etiquetas

Hasta hace poco en las etiquetas de los alimentos se identificaba el ácido palmítico como aceite vegetal, un hecho que producía cierta confusión ya que un aceite vegetal se identifica como una grasa buena, y muchas veces no lo es. Aun así, actualmente en las etiquetas no puede utilizarse el genérico de aceite vegetal, sino que debe especificarse el tipo de aceite y grasa vegetal que se utiliza.

Siempre es conveniente leer las etiquetas alimentarias y es preferible elegir los alimentos con contenidos más elevados en grasas saludables, como las monoinsaturadas o pollinsaturadas.

¿Cómo reducir la cantidad de grasas saturadas en la dieta?

Las recomendaciones de consumo de grasas saturadas es la que no superar el 10% de la energía de la dieta; o incluso se recomienda que su consumo sea tan bajo como sea posible en el contexto de una dieta equilibrada.

A continuación, te sugiero varias formas de reducir la cantidad de grasa saturada en la alimentación:

  • Elige piezas de carne sin grasa o quita la grasa visible y quita la piel del pollo u otras aves.
  • Los estilos de cocción son muy importantes; cocina a la plancha, al vapor o hierve los alimentos y evita los fritos y rebozados.
  • Limita la cantidad de alimentos procesados e industriales, como salchichas, embutidos, bollería, galletas, dulces, helados, chocolates, etc.
  • Toma lácteos desnatados.
  • Aliña y cocina con aceite de oliva, preferentemente virgen extra.
  • Aumenta el consumo de pescados, legumbres, arroz, pasta, frutas y verduras y frutos secos.

 

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